La facultad de la vida

08.04.2006 08:48

La vida siempre da oportunidades para aprender. Pero, el aprendizaje para mí es más difícil en comparación a  la enseñanza ya que no se puede aprender cualquier instrucción. En efecto, la facultad de la vida es el mejor espacio donde podemos edificar nuestra vida para el bien más universal.

Sin dudas, para una vida mejor y más humana contribuyeron muchas personas de la enseñanza: amigos, colegas, parientes, educadores, etc. Ahora bien, en cuanto al acto del aprendizaje reconozco la actitud de discernimiento que me inculcaron mis padres, ellos me  motivaron a pensar sobre lo que se piensa y me impulsaron a tener sed de conocimiento.

 

Estando un día en la selva, me encontré en el camino con un chamán  avá guaraní, denominado por el grupo de indígenas como el “Pa´i Ka´aguy”. Era un señor de baja estatura, ya con el rostro arrugado y con los callos en las manos por emprender la empresa de su vida.

Después de un breve saludo, espontáneamente nos referimos al clima y sus efectos como para encontrar algún tema de conversación. Hacía mucho calor en pleno medio día de verano, más aquello no era tan común para el Chamán.

Podría intuir que existía un gran horizonte y profundidad en su mirada hacia la vida. El chamán, siendo persona con inspiración, cuestionó la actitud de muchos seres humanos ante la naturaleza. Para él, el ecosistema es como una casa, -argumentó- es mejor dejar atrás esta civilización porque genera, el egoísmo, la destrucción y la muerte. Los blancos proclaman el progreso, la libertad y la democracia pero en nombre de todo eso la humanidad sigue sufriendo.

Al avanzar más en nuestro trayecto, pude cuestionarme ante todas esas las palabras que él iba diciendo, tuvo el efecto de hacerme preguntar sobre el aprendizaje de la civilización. Y me dije: ¿Será que todo lo aprendido me sirve para ser feliz? Porque muchas veces no todo lo que se aprende es bueno. No es también aprender cualquier cosa. ¡Es curioso!

El “Pa´i Ka´aguy” llegó a su destino del día y su mensaje me dejó un destino por trazar. Por consiguiente, aquel encuentro con el chamán me ayudó a mirar de otra forma lo que la sociedad valoraba, fue un momento oportuno para comprender y cuestionar la rutina o aquello interpretado como lo normal para muchos.

 

CRISTOBAL AVALOS ROJAS