Cartas de Pedro

30.03.2013 07:57

Simón Bar Jona (hijo de Jonás), el que había de ser San Pedro (Hech. 15, 14; II Pedro 1, 1), fue llamado al apostolado en los primeros días de la vida pública del Señor, quien le dio el nombre de Cefas, o sea, "piedra", de donde el griego Petros, Pedro. Vemos en Mt. 16, 17-19, cómo Jesús lo distinguió entre los otros discípulos, haciéndolo "Príncipe de los Apóstoles". S. Pablo nos hace saber que a él mismo, como Apóstol de los gentiles, Jesús le había encomendado directamente (Gál. 1, 11 s.) el evangelizar a éstos, mientras que a Pedro, como a Santiago y a Juan, la evangelización de los circuncisos o israelitas. Desde Pentecostés predicó Pedro en Jerusalén y Palestina, pero hacia el año 42 se trasladó a "otro lugar" , no sin haber antes admitido al bautismo al pagano Cornelio, como el diácono Felipe lo había hecho con el "prosélito" etíope . Pocos años más tarde lo encontramos nuevamente en Jerusalén, presidiendo el Concilio de los Apóstoles (Hech. 15) y luego en Antioquía. La Escritura no da más datos sobre él, pero la tradición nos asegura que murió mártir en Roma el año 67, el mismo día que S. Pablo.

Su primera Carta se considera escrita poco antes de estallar la persecución de Nerón, es decir, cerca del año 63, desde Roma a la que llama Babilonia por la corrupción de su ambiente pagano. Su fin es consolar principalmente a los hebreos cristianos dispersos que, viviendo también en un mundo pagano, corrían el riesgo de perder la fe. Sin embargo, varios pasajes atestiguan que su enseñanza se extiende también a los convertidos de la gentilidad. A los mismos destinatarios, pero extendiéndola "a todos los que han alcanzado fe" (1, 1) va dirigida la segunda Carta, que el Apóstol escribió, según lo dice, poco antes de su martirio, de donde se calcula su fecha por los años de 64-67. "De ello se deduce como probable que el autor escribió de Roma", quizá desde la cárcel. En las comunidades cristianas desamparadas se habían introducido ya falsos doctores que despreciaban las Escrituras, abusaban de la grey y, sosteniendo un concepto perverso de la libertad cristiana, decían también que Jesús nunca volvería. Contra ésos y contra los muchos imitadores que tendrán en todos los tiempos hasta el fin, levanta su voz el Jefe de los Doce, para prevenir a las Iglesias presentes y futuras, siendo de notar que mientras Pedro usa generalmente los verbos en futuro, Judas, su paralelo, se refiere ya a ese problema como actual y apremiante.

En la segunda carta de S. Pedro es (como lo fue la segunda de Pablo a Timoteo) el testamento del Príncipe de los Apóstoles, pues fue escrita poco antes de su martirio probablemente desde la cárcel de Roma entre los años 64 y 67. Los destinatarios son todas las comunidades cristianas del Asia Menor o sea que su auditorio no es tan limitado a los judío-cristianos como el de Santiago.

       Las ideas fundamentales de su obra:

En la primera carta exhorta a una vida cristiana más santa.

  • La santidad se pone a prueba por la calidad del amor fraterno. Sólo así podrán los cristianos permanecer en las tribulaciones.
  • Esperanza
  • Sufrimiento
  • Santidad
  • humildad, sumisión.

En la segunda carta refuta el error de aquellos que trataban de quitar importancia al juicio de Dios y negaban la Parusía.

  •  Recomienda la paciencia, arrepentimiento y conversión, porque el Señor puede pedir cuentas en cualquier momento.
  • Elección
  • falsos maestros
  • día del Señor.
  • ESTRUCTURA DE LA PRIMERA CARTA DE PEDRO
    a) El nacimiento de un pueblo santo (1,1 a 2,10).
    b) El testimonio cristiano (2,11 a 4,19).
    c) Recomendaciones (5,1-14).

 

  • ESTRUCTURA DE LA SEGUNDA CARTA DE PEDRO
    a) Saludo (1,1-2).
    b) Responder a la llamada de Dios (1,3-21).
    c) Falsas doctrinas y corrupción (2,1-22).
    d) La segunda venida del Señor (3,1-10).
    e) Exhortación a una conducta santa (3,11-16).
    f) Conclusión (3,17-18).